Los dispositivos de lectura electrónica, los libros electrónicos, se estan haciendo cada vez más populares como un buen medio de llevar la lectura encima sin tener que acarrear enormes volúmenes. La empresa norteamericana Amazon lanzó el pasado mes de agosto una nueva generación de su popular Kindle con una gran bajada de precio como principal reclamo. Pero no es esto lo único que llama la atención de su producto estrella.
La tercera generación del Kindle de Amazon se presenta en dos versiones que difieren en su conectividad, una puede conectarse a internet a través de 3G y wifi, mientras que la otra solo dispone de conexión wifi, lo que ya nos indica que el plato fuerte de este dispositivo es la posibilidad de utilizarlo de manera totalmente plug&play, sin necesidad de conectarlo a ningún ordenador: mediante un sistema de conexión inalámbrica llamado whispernet podemos comprar libros electrónicos en la tienda de Amazon directamente desde nuestro Kindle, o descargar nuestro propios documentos personales a través del servicio de conversión de formatos de Amazon. Tambien podremos descargarnos libros de dominio público de fuentes como www.feedbooks.com, o utilizar un pequeño navegador web incorporado en el libro para leer las últimas noticias.
Pero lo que verdaderamente importa es la capacidad del Kindle como dispositivo de lectura, y aquí nuestras espectativas se ven ampliamente superadas. La pantalla de seis pulgadas tiene un tamaño suficiente y, lo que es más importante, un contraste espectacular. No olvidemos que los libros electrónicos basan su funcionamiento en pantallas de tinta electrónica, sin retroiluminación, lo que tiene como principales ventajas la duración de la batería (hasta un mes en el caso del Kindle 3) y la facilidad de lectura: no cansan la vista y no suelen verse afectadas por reflejos de luz natural directa. La principal desventaja es el poco contraste con el que suelen contar los libros electrónicos, pero esta nueva generación de Kindle se anunció como revolucionaria en este sentido y lo cierto es que no decepciona. Podemos comparar el leer en un Kindle con leer un libro de bolsillo de papel reciclado, aunque más ligero, con la posibilidad de cambiar el tamaño de letra, la orientación de la pantalla, y almacenar más de dos mil títulos en su interior (algo más de 3Gb de memoria de almacenamiento).

Leer en un Kindle es muy cómodo, sobre todo si lo que hacemos es leer fuera de casa: en el tren, el metro, en un parque... es realmente agradable. Y además contamos con las herramientas adicionales que nos brinda la tecnología en este tipo de aparatos: podemos tomar notas sobre el libro, subrayar, hacer llamadas... con lo que el estudio de textos tambien se convierte en algo que podemos hacer en cualquier lugar. Estudiar un libro de texto en una biblioteca y tomar apuntes el algo que no podremos sustituir con un Kindle, más por el sentido espacial y romántico del estudio que por ninguna limitación técnica, eso si, pero si usamos el libro electrónico de manera intensiva como complemento de estudio no nos defraudará, por su agilidad de manejo de los textos y de las notas, y porque siempre es más dificil perder una nota en el Kindle que un pos-it en un libro.
Una nota aparte, y muy alta, merecen el proceso de compra y la atención al cliente en la página web de Amazon. Su servicio de entrega (a través de UPS o DHL) no consume más de tres días desde que el envío sale de los Estados Unidos, y el precio final no se ve afectado en más que unos 40 dólares entre el pago del envío y de las preceptivas aduanas españolas. La versión más económica de este aparato sale por unos 140 euros puesto en casa, que es aproximadamente la mitad de lo que cuesta conseguir comprar en España en una tienda física, cualquiera de sus competidores, lo que podría convertir al Kindle en un absoluto superventas.
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