Llamamos profundidad de campo a la zona de la fotografía que se encuentra en nitidez, es decir, aquella parte en la podemos distinguir con claridad los elementos que se encuentran en ella.
Dicha profundidad depende directamente de la abertura que tenga el diafragma, es decir, lo abierto o cerrado que este el objetivo. Así pues, cuanto más cerrado este el diafragma (mayor sea el nº f) mayor profundidad de campo obtendremos.

La profundidad de campo puede ser una solución para librarnos de fondos incómodos, separar al sujeto u objeto del entorno, crear un efecto de lejanía con el mismo o entre objetos en la misma escena. También puede resultar un recurso de composición.
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